lunes, 4 de junio de 2012

INTENCIONES DE VOTO

Con calculada machaconería, dando consistencia a la mampostería del edificio para que no se venga abajo, dale que dale, punto arriba o abajo, con visos de que aquí no haya escapatoria y el desánimo cunda. Como un pasteleo inmundo y resignado, dándole a las gráficas de la intención de voto que no dicen nada, o demasiado, según interese justificar el poder abyecto, legítimo y rubricado por cualquier avalancha de votos. Para que uno no sepa de donde le pueden venir las tortas y el caldo gordo, que sube y baja, cuando la marea ya ha anegado lo sagrado e intocable y nosotros seguimos atentos a las intenciones ¿de voto?, como si de una prospección se tratara que diera de comer caliente a los ingenieros del cambalache. Cuando no es tan fácil equivocarse y se ve lo que se palpa y contagia, a diario, mientras seguimos expectantes a las nuevas intenciones de voto, dale que dale, como si sirvieran para otra cosa que contentar al que gobierna y desgobierna con mando en plaza. Cuando el despropósito y la injusticia campan a sus anchas, con el aval de los votos sobre las promesas incumplidas, para poder seguir incumpliendo, a rajatabla el desmán, vuelta y vuelta del revés a las intenciones de voto que van marcado la salida sin salida, anestesiados de rabia y ganas de ser nosotros mismos, en la desesperación que invade y paraliza, en la reacción indignada por ser decentes, por ser libres, por no ser desposeídos, en nombre de no sé qué alud de votos, de los derechos del ser humano, por eso mismo, por ser humano, aquí y en la indigencia, aquí en la patria sagrada y en el estercolero de la indefensión, contra toda intención de voto bien argumentada que pretenda aniquilar nuestra rabia, incluso antes de habernos enfurecido. Por nuestra propia dignidad, por ese mismo e indispensable aire fresco que nos permita reconocernos vivos, contra todas las intenciones de voto. . . que no son más que proyecciones interesadas del voto dominante en la vil argucia de quienes mandan, más allá de los estrictos derechos del ser humano, ciudadano y votante con todas las consecuencias para ser oído a cada minuto que considere ser escuchado. Porque a diario expresamos nuestras intenciones desbordando el voto que se quedó olvidado al fondo de la urna, en la mentira despiadada de quien olvidó el voto tras haberlo contabilizado. Torre del Mar 4 – mayo – 2.012

domingo, 3 de junio de 2012

VISIBLES E INVISIBLES

Lucen engalanados los golfantes pillados en presunción de inocencia o culpabilidad, competencia manifiesta o incompetencia recalcitrante, según les hayan pillado o votado, nombrado o confirmado, por aclamación o por los pelos, enjaezados en sus poses programadas de antemano, los escualos del nuevo orden, desde cachorros a viejos predadores, como para tener todas las argumentaciones y recursos a su favor, cuesten lo que cuesten los abogados y asesores, bien entrenados para mantener sus prebendas y pingües beneficios, auditores implacables de la necesidad ajena, sin una gota de compasión, muy atentos a la prevención de sus privilegios, tan lustrosos como esquivos. Y callan y enmudecen, y aprietan los dientes y los puños y se guardan sus vergüenzas y su rabia las víctimas que habrán de aguantar la crisis inducida o no, planificada hasta el último detalle por los impolutos presuntos de la inocencia culposa, de la culpabilidad inocentona hasta que se desvele la verdad o no, para no perjudicar, eso mismo, a los golfantes de los título y las medallas, las puñetas y los dossiers, los pelotazos y las auditorías que seguirán practicando la política de tierra quemada, a favor de las nuevas fronteras, al fondo del abismo, los pobres desgraciados, arriba en la cúspide del poder y la riqueza, los ricos pillados ¿en contradicción? o ni eso, y darán por bien empleado el silencio de quienes aguantan y sobrevivirán a pesar de todo. Como para que cada vez sea más abrupta la separación entre los ricos y los pobres. Con todas las de callar los de abajo, los del montón, los sufridores callados y resignados, como para seguir poniendo lo mejor de sus miedos y corajes, para mantener el chiringo de los de arriba, aupados por los mamporreros del poder político, para que nada cambie . . . para sus amos, los cachorros de la voracidad insaciable, los escualos de las fauces inmisericordes. Mientras erigen la cruz en nombre de la desigualdad bendecida y enaltecen la debacle inaplazable, para ser un día los salvadores del próximo estercolero donde los gusanos serán compinches del fin del mundo asumido por los vencidos que, hoy, ¿callan y se resignan? Torre del Mar 3 – junio – 2.012

UNA PALABRA . . .

Que esperan los niños para elegir su camino, incluso para llegar a equivocarse y dar vuelta atrás. Una palabra, una elección que les anime a continuar, una mano, un regazo, una sonrisa cómplice, una frase que explique lo que haya de tranquilizarles. Una palabra que no se separe mucho de sus afanes y sus requiebros, tan resueltos como indecisos, los niños, yéndose a descubrir la vida y el mundo a paso rápido, huérfanos de las dudas que ralentizasen su marcha, inmersos en las seguridades que agarran desesperadamente para dejar de tener el miedo que les acabe por paralizar, tan inquietos, los niños, como potritos perdidos en la inmensidad de su azar que no comprenden, que les abruma, a los pequeños, solos en sus arrebatos y rabietas. Una palabra, una caricia, una palabra para decir no, una mano para redoblar las fuerzas cuando flaqueen, una frase mirándose, una explicación, una palabra construyendo un cuento, una historia, sin dejar de mirarse, para acompañar y guiar, para marcar, fijar y elegir con sentido, incluso más allá de los caprichos de ellos, al paso de los instintos del niño, por significarse, por destruirse, por ir abriéndose paso en la broza que confunde y equivoca. Una palabra contra la soledad del pequeño, una palabra para aliviar la decisión del infante, una palabra para indicar la respuesta correcta. . . como un aliento de iniciación ineludible. Una palabra como un vínculo. Una palabra leal y ayuna de extravagancias. Una palabra para no acostumbrarse a huir. Una palabra contra la autodestrucción. Torre del Mar 3 – mayo – 2.012

sábado, 2 de junio de 2012

LAS LEYES DEL MAR

Dicen que en caso de naufragio y hombre al agua, perdida la nave o abandonada, en el fragor de la catástrofe, quien se hará con el mando será aquel tripulante, pasajero, capitán o grumete que haya mostrado mayor serenidad, claridad de ideas, ideología, liderazgo, resolución en el mando y o capacidad para aunar esfuerzos e ilusión con el rumbo para salir de la tormenta perfecta. Claro que si aprovechamos el tirón y la debacle, la tentación es fuerte y el populismo enseguida llama a la puerta y el más mentiroso, desvergonzado e interesado como un peligro inadmisible y devastador. Claro que si la generosidad nos empuja y la claridad de ideas e ideología vuelve a marcarnos el rumbo, duros de pelar los timoneles, y solo puede cambiar a mejor la desesperación de la crisis que tan a tiempo nos va hundiendo lentamente, la esperanza vuelve a soltar su mínimo destello al fondo, en el horizonte por llegar a él, y solo nos queda abrazarnos al rearme moral que de sentido al compromiso común por salir del atolladero, todos a una, todos atenazando el remo que hendir en el agua y no cejar en el esfuerzo, aunque no haya capitán que nos marque la ruta, aunque seamos nosotros mismos quienes marquemos la derrota a seguir. Porque, a la postre y en principio, son ellos, los guindillas que nos representan a la coba y a la cola del pensamiento más rácano y servil. Cuando y pensémoslo, ni la gran Alemania es nada sin el resto de sus colonias del sur, también europeas, tan y tanto Europa como la madre del cordero que dicen es la gran Germania. Aunque se hayan entregado las armas y la fe, porque estamos jugándonos demasiado, y a vida o muerte, porque estamos jugándonos lo que verdaderamente importa, porque corremos el peligro insoportable de, en poco tiempo, no reconocer palabras como solidaridad y fraternidad, cuando se necesita más que nunca un liderazgo moral que apunte y ponga proa a la victoria de la sociedad civil, pública, contra las arteras artimañas que solo preconizan el sálvese quien pueda, y que se joda el de abajo, el torpe, el enfermo y el débil, el alegal y el ilegal, el inmigrante muerto de necesidad, el último de la fila marcado de antemano para la marginalidad cruel e injusta, mientras aquí los sinvergüenzas sacan pecho y marcan límites y anteponen obstáculos . . . con nuestra resignación y miedo, egoísmo e insolidaridad como grandes coartadas a sus desmanes. Así que el sol que nace todos los días calienta para unos pocos y quedará limitado al copago vergonzante para el resto, empezando por los desheredados de la fortuna, arramblando por la educación y sanidad públicas, gratuitas y universales que de ser intocables están pasando a ser machacadas a sabiendas y con premeditación. Así hasta que la resistencia tenga sentido y absoluta necesidad. . . contra las veleidades del poder y el nepotismo, la oscuridad en nombre de la transparencia más mentirosa, mientras solo cabe no darnos por vencidos y remar, remar, remar hacia el resplandor que se ve al final del horror. Porque nadie es nada sin el resto, porque ellos son menos sin nosotros, porque al fin solo el bote tras el naufragio, navegando con fe y al alimón, cada quien a su remo por vencer el egoísmo y la falta de compasión. . . para no abandonar ni al menor, ni al más débil de los naufragados. Porque somos y seremos capaces, porque no transigimos ni transigiremos por nada que perjudique al más pequeño de nuestros conciudadanos . . . contra la soberbia e incompetencia de nuestros próceres, hez de la moral más elemental. Luego duro y al timón, todos a una, la sociedad civil sobre la penuria moral que amenaza con asolar nuestro futuro. Torre del Mar 2 – junio – 2.012

COBARDES

Hasta la obscenidad, agazapados como viles y malandrines, cobardes y alevosos, huyendo de sus propias sombras, tras haber dejado lo que han dejado a cargo de los paganos de tan poca monta que solo son lo que parecen y son, los valientes ciudadanos de este sufrido país, que a la fuerza ahorcan, en nombre de estos mezquinos cobardes que no dan la cara ni para exculparse, ni para dar las explicaciones que pudiesen tranquilizar o simplemente informar, como si fuéramos adultos, con el derecho que nos asiste por ser lo que somos, ciudadanos y ciudadanas de un país que se merecía ¿algo mejor?, ¿alguien con una pizca de nobleza y decencia? ¿o no? ¿y tenemos lo que votaron y votamos?. Llámense como se llamen, pertenezcan al partido que pertenezcan, se asomen graves y circunspectos, hayan dirigido o mal gestionado bancos, fondos monetarios internacionales, u otras instancias de similar relevancia, para haberla cagado bien, a modo, y para escapar a esconderse bajo cualquier excusa igual de nauseabunda, para volver a resurgir a la mínima, impolutos los cobardes, intactos e inefables los cobardes, perversos y soberbios los cobardes, referencias de otros tantos que les admiren los cobardes. . . mientras vamos bien jodidos, tanto como bien servidos, como por ejemplo a 500 euros por barba para hacerse cargo de la gran espichada llamada Bankia o lo que suene parecido, a cargo del contribuyente, con los mamporreros del gobierno tapando a sus iguales, vistas las barbas puestas a remojo para que no cunda el mal ejemplo y siempre puedan escaparse de rositas, hagan lo que hagan, aunque lo hagan tan mal y con tal grado de retrógrada ideología que teman ser descubiertos en su fanática anacronía, impresentables ejemplares de la peor condición, cobardes inexcusables y culpables de su malicia innoble, cobardes mal los halle la inocencia del común que habrá de hacerse, una y mil veces, cargo de las nefandas cuentas que van hundiendo a nuestro país con su complaciente cobardía, aunque se hunda España, ¿verdad que si sr. Montoro?, que siempre terminará por sacarla adelante el pueblo español, y siempre habrá buitres aguardando a apuntarse el tanto, ¡ a qué si, cobardes! En tanto los señores Bielsa y Rato cobardemente andan desaparecidos en desbandada cobarde. Torre del Mar 2 – junio – 2.012

viernes, 1 de junio de 2012

"TRANQUILA LA CONCIENCIA"

¡Qué suerte y qué alivio! ,¿No les parece? que con esa declaración sincera, repetida y convincente, que cree uno en su ingenuidad, ya es otra cosa y todo son pelillos a la mar, escuchando a los tipos con mando en plaza asegurar que aparte los desmanes que parecen, o solo es una percepción virtual, ocurrir tan cerca de ellos, los tipos en cuestión, al menos ellos, tienen la conciencia tranquila. Y eso ya es un punto a tener en cuenta y un atenuante decisivo, ¿verdad que si señores Dívar y compañía? por poner un ejemplo entre la caterva de desahogados que presentan la artimaña de la conciencia tranquila. Esa entelequia que a la que todos recurren cuando se ven en aprietos y que debe ser aval y garantía, y valga el redoble en el insistencia, como para tranquilizar al paisanaje que por lo visto andan con las suyas, digo las conciencias, en el desván de las íntimas virtudes, o ni eso, cuando no sirve para nada la blancura o no de sus conciencias si lo que les toca es arrear y tirar del burro, a pie naturalmente. Así que tranquilos que los guripas del despilfarro y la cara de hormigón armado tienen la conciencia tranquila, aunque hiedan a basura, de momento, de por vida, los canallas ennoblecidos por sus cargos, prebendas y cobertura que les protege, con el señor ínclito y pulcro, titular de la justicia española, ministro de tan buenas maneras y hueras palabras, alambicadas de vanas argumentaciones que nublan la realidad y descaran al más sinvergüenza, si se trata de hacernos comulgar con ruedas de molino, y por ración doble, dando la vuelta al sentido común y la realidad pura y recalcitrante, mientras aquí todos los tipos de idéntica laya y peor calaña andan presumiendo de “conciencias tranquilas” Bueno que siendo así uno respira aliviado, ¡qué menos! cuando los tipejos con sus sedosas argumentaciones no engañan. . . ¿ni a sus conciencias? O si, que la anestesia es a prueba de bombas. Y por cierto, y para que rule la chufla amarga, que hagan el favor los de la tranquila conciencia de meterse sus planes de transparencia y austeridad por donde les quepa como si ya no nos cupiera ni una gota más de caradura a los presentes. Benditos y cristianísimos los guripas que no consideran de lujo un hotel de cuatro estrellas y le rezan a diario al del pollino, amigo de pobres y prostitutas ¡vaya por dios! ¡por qué dios! Torre del Mar 1 – junio – 2.012

jueves, 31 de mayo de 2012

LA CLÁ

Eminentísima, fraguada a golpe de mérito contrastado, ¡qué remedio! de tiralevitas, sonrientes y sin sonrojar, como ventolines aplaudidores, jaleadores profesionales, por su poltrona, por su cachito de poder, por su hueco en el Olimpo de los privilegiados, en torno al líder, riendo sus gracias y ocurrencias, lamiendo su baba malnacida, por y para trepar en el más difícil todavía, haciendo clá, clá, clá, como ilustrísimas impagables del jefe que todo lo vale, que todo lo acierta, el solito y sus íntimos, la media docena iluminada por la gracia y juego sucio de la clá que les rodea y alienta. Ganapanes de terciopelo y corazón de hielo, arribistas del deshonor hecho escalafón, para trepar y no parar, dando el pecho por el jefe que todo lo puede, garante a la postre de la existencia de los chupatintas alevosos y arrastrados hasta la arcada, palanganeros acomodados, alarifes del esperpento nacional, por su cara de cemento armado para la salvaguarda del líder y sus prebendas, las del machito del jefe y las de los mariachis que le jalean, dejándose colgar el belfo tras la estela del guripa en mando, estómagos agradecidos que ríen y soban, y aíslan y defienden al baranda que todo lo manda, por delegación en los desahogados tan relistos y ungidos de brillantina y permanente ad hoc, que votan y suman, suman y multiplican, a tanto el corretaje, por llegar lo más arriba posible de sus moldeable amoralidad, por una votación una comisión, por una comisión un pelotazo, a ojos ciegos, prietas las filas, por mor del grupo que todo lo preserva por el bien de su preeminente superpoder, al resguardo del aguacero, a la intemperie de la indecencia elevada a la disciplina de voto contra viento y marea, haciendo corifeo rastrero y repugnante por unas migajas de atención . . . del líder ¡por favor!, que mire y palmee al pelota de turno, nombre y se acuerde del tiralevitas para lo que sea menester, que, al fin, de medrar se trata, a gatillazo limpio, sin ideas propia, con urticaria de ideología puesta a disposición, una y mil veces, del líder. Y ahí andamos, admirándonos de la nula dignidad de los tipos y tipas que rodean y elevan en andas al jefe o jefa, entre sahumerios de incienso y bastardo servilismo, cueste lo que cueste por su propio interés. . . ¿A que si? Torre del Mar 31 – mayo – 2.012